Noventa y ocho horas
Te internamos al mediodía. Admisión en PB. Terapia en piso 4. Nos llaman para hablar de vos, nos dicen que tienen que hacerte análisis y estudios, que vayamos a almorzar. El próximo informe es a las cinco de la tarde.
Vamos a un bar cerca. Hay mucha gente, es sábado y salió el sol. Me doy cuenta que se vienen días de contrastes. Todos van a estar más alegres que yo.
Volvemos. Otra vez al piso 4. Hay una ventana por la que se ven las copas de los árboles del boulevard. Parece un cuadro porque algunas hojas están cambiando de color y pienso: qué suerte que empezó el otoño porque todo sería peor con calor.
Otra vez llaman por tu apellido y a mi me cuesta reaccionar rápido. No nos dejan en el primer pasillo, nos hacen pasar a un consultorio. Primera señal de que se viene lo que sabía. Esta noche te quedas ahí. Tenemos un rato para verte así que nos turnamos hasta que una enfermera se da cuenta que nos pasamos y se acabó la visita.
Domingo 22 de marzo
Día de sol perfecto. Bicicletas, gente caminando, corriendo.
Nosotros nos encontramos en el piso 4 con las mismas familias que estaban ayer. Te vemos un rato y nos dicen que podemos pasarte a una habitación. No porque esté todo bien sino porque es mejor que lo que pasa, lo pasemos más juntos.
Empezamos a ver opciones y horarios de cada uno. Quien, cuándo a qué hora. Me quedo esta noche. Ya estás dormida cuando entro. Te miro un rato largo y pienso cuánto tiempo, cuántos años hace que no dormís así. Me traje cuaderno, libro y auriculares para escuchar música.
"Cuidados paliativos"
.................................. aliviar el sufrimiento físico y emocional de pacientes y sus familias.
Lunes 23 de marzo
Te despertás a las cuatro de la mañana y me señalas la ventana. Corro la cortina y ves las flores estampadas del blackout. Te quedas un rato diciendo qué hermosas esas flores. Yo creo que, desde ayer, cuando decís flores hermosas, estás viendo las flores de tu casa que amabas y eran hermosas, sí. Te dormís.
A partir de las seis empieza el desfile de enfermeras y enfermeros. La reconoces a Ayelén porque te sacó sangre antes. Viene Martín a acomodarte y le tocas los tatuajes del brazo y él se ríe. Me tocas la cara, me decís varias veces lo hermosa que soy. Le decís a los chicos que lo más lindo lo tenes en tu casa. Ya hay luz, abro la ventana y ves las plantas. Me decís los nombres de cada una. Pido mi café, lo tomo a medias porque llega Luisa.
Antes de irme hablo con tu médico. Nada nuevo, con mucho amor y de la mejor manera me vuelve a aclarar por si alguien no se enteró, que es hoy el día, ahora. Me vuelvo pensando en eso y sí, por nonagésima vez en este último tiempo lo afirmo. Siempre, siempre, “después” es muy tarde.
Contesto mensajes. Escucho audios, arreglo horarios. Ya tenemos quien se queda a la noche. Preparo el mate, tengo la cabeza aturdida. Pregunto cuatro veces, en menos de media hora, qué día era. Pienso qué suerte que empecé este diario.
Vuelvo y ya no te despertas. Estás muy dormida. Vienen visitas queridas. La comunicación es apretando manos.
Se van todos. Me quedo sola con vos por un rato, tranquila que papá y todos están en sus cuchas. Te pongo la música que te gusta, te cuento algunas cosas para que te quedes tranquila. Llega Luisa. Vuelvo. Ceno. Caigo en la cama.
Martes 24 de marzo
Me levanto de golpe, me cambio y salgo sin desayunar.
Apenas entro veo que te pusieron oxígeno. Luisa me da el primer parte, el que me importa. Después de un rato pienso en lo obvio, no vamos a hablar más con vos.
Viene papá y cuando te saluda se nota con un gesto que es la nada misma, que sabes que es él. Me voy a casa.
Ducha bendita que saca todo, que acompaña el llanto. Tomo algo caliente mientras contesto mensajes de “cómo sigue” y “cómo estás” que dan pie a un poco de catarsis necesaria para seguir.
Vuelvo a la tarde. Otro cambio, ya tenés la máscara de oxígeno y cada hora y pico viene a chequear todo Amelia. Visitas, familia.
Nos quedamos solas otra vez. Te repito al oído lo que creo que está bueno que sepas para que te vayas tranquila. Alguien dejó una estampa de San Expedito. Te leo la oración. Por un segundo se me cruza la idea de quedarme y justo llega el mensaje de Luisa que ya está en camino. Amelia viene a verte y coincidimos en que estás más serena que a la tarde.
Vuelvo a casa. Estoy contenta que tengo comida rica para calentarme. Contesto mensajes nocturnos de "cómo estás". Me voy un rato al 1800 con una novela. Me duermo.
Miércoles 25 de marzo
Me despierta el teléfono. Es muy loco cómo funciona la cabeza, la velocidad de los pensamientos. Mientras atiendo pienso que me quedé dormida, pero al mismo tiempo siento que me caigo del sueño. Miro el reloj, 1:09 am. Luisa dice “Georgi” y ahí pierdo noción de cómo llamo a Sergio, cómo me cambio, cómo agarro la cartera, la campera, las llaves y vuelo casi dos cuadras. Antes de entrar, hablo con papá. Le aviso para que no se asuste cuando llega Sergio a la casa.
Abrime porque se fue mi mamá. Lo único que me sale decirle al portero. Tardo más caminando por el pasillo que las dos cuadras desde casa. Luisa, las enfermeras de la noche, la doctora, todos me hablan.
Tramites. Preguntas: ¿llevo ropa? Si. ¿cómo la viste? Bien. Trae el DNI.
Todos estos días escucho y digo cosas que no tienen sentido, pero se dicen igual.
"Velar"
.............. [vigilare] vigilar o estar en vela. tradición originada en la Edad Media.
cubrir con un velo.
hacer guardia de noche, al cuidado de algo o alguien, a menudo
un enfermo o un difunto.
"Cementerio"
..................... del griego koimētḗrion, "dormitorio" o "lugar para dormir"
koimaein (acostarse, dormir), adoptada por el latín coemeterium
y luego al español, reflejando la visión cristiana de la muerte como un
"descanso" hasta la resurrección.
Muyi, hay césped, muchos árboles y algunos ya tienen colores del otoño. Y van a crecer flores 'arriba tuyo', como vos querías. Yo me quedo un poco más porque tengo que hacer algunas cosas todavía, eso entendí este tiempo, pero nos vamos a ver en la próxima y la vamos a pasar mejor.
"Paliativo"
.................... del latín pallium, que significa "manto" o "cubierta".
del latín tardío palliāre (tapar, disfrazar o cubrir), haciendo referencia a ocultar
o aliviar los síntomas de una enfermedad sin curarla.
Significa, por tanto, "cubrir" el dolor o sufrimiento, ofreciendo alivio.
Muchas veces si estaba triste o mal me saludaste diciendo; "que el manto de la virgen te proteja". Algo de eso se siente. Gracias, ma!

❤️❤️
ResponderBorrar❤️
BorrarRecién puedo tomar el tiempo suficiente para leer con atención la descripción perfecta de su desenlace. El significado de Paleativo, palabra que uno usa sin pensar, relacionandola con el dolor. Pero que bien poder pensar en que uno cubre el dolor con compasión.
ResponderBorrarPor fin pudo irse, después de tanto tiempo de sufrir.
Al fin a descansar que paz.
Que brille para Ella, siempre, la luz eterna.
No veo tu nombre pero gracias!!! ❤️
Borrar❤️
ResponderBorrar❤️
BorrarGeorgi abrazo
ResponderBorrarGracias, Carol!!! ❤️
BorrarQuerida Georgi, no tenía ni idea de lo que te estaba pasando pero te mando un abrazo ENOOOORME, mucha de mi energía para este momento de dolor 😘😘😘
ResponderBorrarGracias, Andrea!!! ❤ Perdón que no vi este mensaje antes.
BorrarGeorgi linda, te abrazo con todo el sentimiento compartido. Mucha paz y luz para vos y tu familia para atravesar este tiempo con amor y agradecimiento por todo lo vivido. Te quiero mucho.
ResponderBorrarPao, querida, muchas gracias!!! Abrazo enorme!!!
Borrar